
El próximo 2 de Enero se cumplirá el primer aniversario de la Marcha que recorrió el planeta en tres meses, para generar conciencia de la necesidad de paz y No-violencia.
La gran marcha; que arranco el 2 de Octubre de 2009 en Wellington, Nueva Zelanda, y culmino en Punta de Vacas, Mendoza; exigía el desarme nuclear a nivel mundial, el retiro de tropas de los países invadidos, el desarme paulatino del armamento convencional, la renuncia a la guerra como salida ante diferentes conflictos y la firma de tratados de no agresión entre países.
Hoy en día desde distintos organismos del Movimiento Humanista, desde distintas organizaciones y personalidades seguimos exigiendo estos puntos, porque al pasar un año de esta marcha y en medio de una gran crisis, las potencias mundiales siguen armándose hasta los dientes, el potencial nuclear aumenta, el Presidente estadounidense, Obama, pese a haber obtenido el Premio Nobel de la Paz, mantiene sus tropas en Irak y Afganistán y sus bases militares en diferentes territorios ajenos, y aumenta la tensión en las dos Coreas y entre Israel y sus vecinos en Medio Oriente, entre otras problemáticas importantes.
Ante una histórica crisis económica, como la que vive Europa (quizá comparable a la de los años “30, que dio origen al nazismo y la 2º Guerra Mundial), la “solución” de las grandes potencias es ajuste y mas armamentismo.
El escenario mundial no parece del todo feliz, y los años venideros son una incertidumbre dadas las distintas probalidades que uno puede intuir. Sin embargo quisiera recalcar las palabras de Tomas Hirsch, unos días después del cierre de la Marcha. “Esta Marcha ha sido una señal por la Paz y la No Violencia en un mundo violento que vive tiempos borrascosos. Es verdad que a su paso no se han cerrado fábricas de armas. Las bombas siguen amenazando la vida en el mundo entero y este sistema cruel e inhumano sigue vigente. Seamos claros: Nos horroriza la situación actual, pero no se pretendía con la Marcha cambiar el estado actual de las cosas ni mucho menos organizar nada…pero algo ha cambiado. Se ha dado la señal y se va creando conciencia. El tiempo dirá si fue una señal débil o poderosa, pero lo que sí sabemos y no está en duda es que ha sido la señal correcta, necesaria, urgente y valiente”, afirmo Hirsch, por entonces Vocero del Humanismo para Latinoamérica.
Por ultimo, quisiera destacar que por más que la situación mundial sea complicada y pese a sonar pesimista en el corto plazo. Todos deberíamos ser muy optimistas de cara al futuro, esas imágenes direccionaran a la humanidad, esas imágenes brillantes y poderosas, como lo fue la Marcha Mundial por la Paz y la No-violencia.
Gabriel Yastrubni
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